| Código ético común para el voluntariado |
![]() Azucena García El código ético del voluntariado resuelve dudas. Ayuda a quienes de manera altruista prestan su tiempo y su ayuda a las personas que necesitan apoyo. Es una guía de orientación, un listado de deberes y obligaciones que marca las pautas de trabajo. Se aprobó hace más de una década con el consenso de 29 organizaciones, pero hoy ha recopilado el apoyo unas 60. Su aprobación significó la maduración del sector, que fue capaz de ponerse de acuerdo a favor de unos ideales comunes, pero todavía es necesario que se consolide. la cifra de apoyos es interesante, pero demasiado baja en comparación con el total de ONG registradas.
![]() El código se divide en cuatro apartados de deberes: hacia los beneficiarios, hacia la organización, hacia los otros voluntarios y hacia la sociedad.
Establece la "entrega generosa de lo mejor de uno mismo" para actuar con profesionalidad, humanidad y eficacia. La ayuda se presta de manera gratuita y desinteresada. No se obtiene ningún tipo de compensación material. Pero esto no debe traducirse en una merma de la calidad. Es fundamental respetar y defender la dignidad de los beneficiarios, mantener la confidencialidad y discreción en el uso de sus datos, crear un clima de respeto mutuo y fomentar en ellos la superación personal y la autonomía. El objetivo final es alcanzar el desarrollo integral de las personas. Para ello, la Plataforma recomienda ser paciente en la consecución de resultados.
Es imprescindible conocer el funcionamiento de la entidad —ideas, fines, estatutos, programas, métodos de trabajo...— antes de comprometerse con ella. Saber de antemano cuáles serán las responsabilidades y el modo en el que habrá que realizarlas clarifica si se dispone del tiempo o la preparación suficientes. El respeto a la organización es básico. "Hay que cumplir los compromisos adquiridos y realizar con seriedad las tareas encomendadas". De la misma manera, en caso de renuncia, se debe comunicar con antelación para evitar perjuicios a los beneficiarios o a la organización.
El trabajo de cada voluntario es valioso. Hay que respetar la dignidad y la libertad de cada uno, tanto de la propia ONG como de otras, y "adoptar una actitud de apertura y escucha". El trabajo en equipo es la pieza clave. La coordinación, una comunicación fluida y un clima de convivencia agradable son los tres pilares básicos. No hay sitio para la competitividad y la rivalidad, sino para el intercambio de sugerencias, ideas, propuestas y experiencias.
Conocer la realidad socio-cultural para mejorarla es la máxima de este capítulo. Cuando se descubren las necesidades de las personas, se mejora el servicio que se les presta. Las organizaciones apuestan por colaborar con las administraciones públicas para complementar su labor y comunicarles las situaciones de necesidad o marginación que detecten. La referencia en todos los casos es la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Debe garantizarse que se cumple y regir el trabajo de los voluntarios. Artículo publicado, en Agosto de 2009, en la revista “Consumer” de Eroski. |








