| Una mente nueva para el emperador: Social Knowledge |
![]() Fernando Ibernón del Villar
Director de innovación de Everis Mucho se ha hablado y mucho más se hablará de esta nueva forma de producir, difundir y utilizar el Conocimiento de forma colectiva. Internet y su avalancha de servicios englobados a partir de la Web 2.0 están marcando un nuevo camino en la manera de entender el modelo de participación de las personas en procesos colectivos, abriéndose un interesantísimo campo de oportunidades apto para todos los públicos (desde las Empresas y el Mercado, hasta las Administraciones, la Ciencia y los Ciudadanos).
Analicemos qué ha cambiado tan radicalmente de ayer a hoy. Y lo más importante, veamos cómo se puede posicionar una organización ante este nuevo entorno, que sin lugar a dudas está marcando la manera de relacionarnos entre nosotros. Comencemos primero por entender qué ha pasado, y por qué un conjunto de servicios (además tecnológicamente bastante sencillos) se convierten de la noche a la mañana en la chispa que desencadena este proceso de participación colectiva tan masivo (panacea de responsables de Gestión del Conocimiento de cualquier organización). Destacamos para ello tres aspectos que entendemos indispensables para que tal fenómeno se produzca: • Cobertura. Aumento muy notable en el nivel de conectividad para el usuario medio (“commoditización” de las comunicaciones), principalmente en: Medios disponibles. Actualmente el acceso a internet no es el de antes, ni en coste, ni en capacidades. El volumen de personas que pueden tener un acceso cómodo a determinado tipo de servicios básicos se ha disparado a nivel global. Servicios adecuados. Se requieren servicios que ayuden a explotar las potencialidades de una mayor capilaridad y conexión entre personas. En este sentido cabe destacar dos aspectos importantes a cuidar en dichos servicios, como son la usabilidad de la solución, no debiendo suponer al usuario medio un esfuerzo excesivo en su utilización, y el otorgamiento funcional de un protagonismo y liderazgo al usuario final (pasando de ser un mero consumidor de servicios a protagonista de su entorno). • Interés. Toda actividad debe reportar un beneficio (bien por aumento de valor recibido, bien por ahorro de coste asociado a la actividad realizada), nadie actúa a cambio de nada. Es una máxima que aunque obvia, suele olvidarse con cierta facilidad. • Tabúes. Se están rompiendo muchos tópicos poco a poco, adquiriéndose un nivel mayor de madurez en el uso de determinados servicios nacidos desde internet. Una demostración clara es el interés que empresas y organizaciones comienzan a mostrar por cierta tipología de servicios que hasta hace no mucho eran totalmente impensables (redes sociales, comunidades de interés y talento, o mensajería instantánea son sólo algunas de ellos). En resumen, se están comenzando a dar las circunstancias adecuadas para que las personas, principales fuentes de Información y Conocimiento (y decisión), participen de una forma más “libre”, cómoda y adecuada a las necesidades reales de su entorno (bien sea profesional o particular). Todo esto nos lleva a un estadio de madurez de la Red muy interesante, en donde los ya clásicos mega-productores de información (portales comerciales, sistemas transaccionales, etc.) dejan paso a un conocimiento social ofrecido por particulares y comunidades de interés. Se socializa por tanto la presencia digital (e influencia), llegando incluso a ofrecerse servicios por particulares. Un nuevo concepto a recordar surge para definir este fenómeno: los “Prosumers”. Capitalizar el conocimiento del entorno y la organización Un posicionamiento consciente en la Social Media… Uno más uno, igual a diez... Internet es Internet, y mi empresa es mi empresa... Apéndice:
Un nuevo concepto a recordar: “Prosumer” Este término es el resultado de unir las palabras inglesas: “Producer” y “Consumer”. Fue inicialmente recogido por Alvin Toffler en su libro The Third Wave (1980), donde señalaba que en un mercado inundado de muchos productos estándar los consumidores forzarían a que los fabricantes se dedicaran a la “mass customization”, como única forma de garantizar el crecimiento económico. Esta evolución implica que los consumidores participan en el diseño de los productos que usan. Toffler, en un libro más actual (Revolutionary Wealth, 2006), destaca este punto. Ha sido en la nueva economía, la basada en la red y las tecnologías de la información, donde los “prosumers” se han dejado ver: entornos colaborativos, iniciativas de software libre, P2P, etc. De manera similar en el libro Wikinomics, Tapscott y Williams acuñan el concepto de “prosumption” (production/consumption) para referirse a la creación de productos y servicios por las mismas personas que eventualmente los usarán, auxiliados por todas las facilidades colaborativas (redes sociales, wikis, blogs …) que la Web 2.0 proporciona. Artículo publicado, en Enero de 2009, en la Revista de APD (Asociación para el Progreso de la Dirección) |
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