Sábado, 19 Mayo 2012
![]() MATAR A UN PERIODISTA
El peligroso oficio de informar Terry Gould Los libros del lince, 2010 Anna Politkovskaya, Valery Ivanov y Alexei Sidorov, de Rusia; Guillermo Bravo Vega, de Colombia; Marlene García-Esperat, de Filipinas; Manik Chandra Saha, de Bangladesh, o Khalid W. Hassan, de Irak son algunos de los 832 periodistas que, desde 1992, han muerto violentamente en el ejercicio de su profesión. Trabajaban en medios locales y difundieron informaciones sobre flagrantes delitos relacionados con la corrupción en el poder. El 95 % de estos asesinatos siguen impunes. Son casos investigados durante cuatro años por el autor, convencido de que la información constituye un valor social de primera magnitud. Con su sacrificio nos recuerdan que el silencio es el mejor aliado de la corrupción y un enemigo declarado de la libertad.
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